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Mucho se habla de la situación de los adultos mayores en el tercer milenio y cuáles son los desafíos de su envejecimiento. Y para muestra un botón: se dice que nuestra prolongada vida vendrá a saturar los servicios de la salud, además de consumir gran parte del erario nacional con nuestras pensiones y el crecido número que buscara cuidados a largo plazo, ya sea en residencias municipales, en organizaciones caritativas sin fines de lucro o -Dios se apiade de de nosotros - en residencias que buscan simplemente la ganancia. La actual administración municipal aparentemente no escatimará esfuerzos para reducir su gasto presupuestario y terminará por vender sus excelentes residencias a los otros grupos mencionados. Bueno, al menos no será un acto discriminatorio, aunque negativo, ya que todo el mundo pagará las consecuencias de decisiones que afectarán a todos los sectores de la población incluyendo a niños, mujeres, gente discapacitada y, fundamentalmente, nosotros los adultos mayores.
Recientemente han surgido opiniones que difieren de la corriente principal, que busca disminuir servicios y culparnos del descalabro económico como si fuéramos banqueros o empresarios de alto nivel. Opinan algunos que el sistema simplemente está saturado porque la actual cultura médica de prescribir exageradamente una avalancha de medicamentos que podrían reaccionar negativamente en su interacción, un conjunto de exámenes a veces innecesarios y, como resultado, una negación a la capacidad de diagnosticar confiando más en la tecnología que en la sabiduría o el instinto profesional. Algunos adultos mayores, dice el Toronto Star en un editorial publicado recientemente, ingieren diariamente de 5 a 11 medicamentos creando una seria sobre-medicación. Incidentalmente, nuestros adultos mayores son excluidos de los estudios que verifican la eficacia de las drogas que les están siendo suministradas. Esto indudablemente indica que no hay evidencia clínica para el grupo poblacional de la tercera edad que indique que la ingestión de un alto número de medicinas este provocando serias consecuencias de efectos laterales como consecuencia de cómo ellas interactúan entre sí.
Por otro lado tenemos que estar conscientes de los problemas presupuestarios. Como nuestros lectores saben, la salud es una materia provincial. Sin embargo, el gobierno federal, que es la entidad que recibe gran parte de nuestros impuestos, ha prometido aumentar en un 6% las transferencias para gastos de salud de 27 billones de dólares a las provincias (un 1% de este incremento será destinado a los grupos aborígenes). Pero, futuros incrementos estarán condicionados a un crecimiento económico de las provincias receptoras de estos fondos. Vale decir, que si el crecimiento económico disminuye y, por tanto, los trabajos, beneficios y entradas de nuestros trabajadores y pensionados también experimentan una baja considerable, los servicios sanitarios, que bajo esas condiciones aumentan en demanda, experimentarán una disminución categórica en la entrega de servicios de salud con las graves consecuencias que esto conlleva . Como pueden ver, esta dinámica neo-conservadora sigue causando estragos en la sociedad actual.
Para complicar aún más las cosas, existe evidencia que las residencias de ancianos (nursing homes) están actualmente seleccionando los adultos mayores que solicitan acceso a ellas basado en un estado de salud aceptable. De acuerdo a esto, aquellos adultos mayores que presentan complicaciones derivadas de una serie de condiciones, como podría ser un derrame cerebral y necesitan cuidados especiales (ser alimentados por un tubo, por ejemplo) van a poder acceder a un número de residencias muy limitado y deberán continuar en un hospital donde cada cama de cuidado intensivo cuesta alrededor de $ 1, 300 diarios. Gran parte del presupuesto habido para intensificar el envejecimiento en el hogar ha sido destinado a cubrir el gasto hospitalario y así nuestra gente de la tercera edad languidece en establecimientos hospitalarios a un alto costo mientras surge una residencia que los pueda aceptar.
¿Qué podemos hacer frente a estas complicaciones que auguran un futuro para nada halagador? Simplemente comenzar a tomar responsabilidad por nuestra salud. Disfrutamos de un país con medicina socializada, la que ha sido continuamente torpedeada por aquellos que quieren hacer de la salud un “bien de consumo” y así incrementar su propio enriquecimiento. No queremos que se repita la problemática de Estados Unidos, donde la salud es un bien de consumo y no un derecho social. No obstante, por el hecho de que el estado se haga cargo de nuestra salud, no podemos adoptar la actitud de entregar la responsabilidad de ella totalmente a los sistemas sanitarios, incluyendo los médicos y servicios de todo tipo. Tenemos que prevenir y aceptar que cada uno es responsable por un envejecimiento adecuado. Nuestra organización, ASHTOR, ha estado en la avanzada de de este proceso, aceptando los desafíos y golpeando las puertas que nos permitan ofrecer más información que ayude en el proceso. Por tanto, a título personal recomiendo:
· Infórmese. El sitio web de ASHTOR tiene un portal de salud para los adultos mayores que debiera ser leído por nuestra gente y nuestros voluntarios y que contiene todo tipo de información y sugerencias para llevar una vida sana.
· Comparta información en su club o grupo. La recreación es muy importante para mantenerse en contacto con sus pares, pero al mismo tiempo es necesario compartir la información disponible para la comunidad que está hecha en forma muy simple y directa.
· Haga de la salud una prioridad e infórmese de las actividades que conducen a una vida activa física y mentalmente. La clave es muy simple: ejercicio de acuerdo a su edad, comida sana y nutritiva y, por último, mantenga su mente activa socializando, leyendo y pensando.
· No crea en los mitos de la vejez: pérdida de memoria, discapacidad física, propensión al aislamiento. Todo tiene un antídoto o remedio directo y disponible.
· Motive a su club para invitar gente que les hable de cómo mantener la salud. El bingo es entretenido, pero sin salud no tiene razón de ser.
· Sea proactivo en materias de salud. Cuestione a su médico si hay algo que no entiende y discútalo con su familia y amigos o utilice los medios disponibles (en su propio idioma si es necesario). Considere medios alternativos si le inspiran confianza.
· No se quede atrás si la tecnología avanza. Enrólese en cursos de computación simplemente para acceder a Internet y utilizar el gigantesco caudal informativo que ofrece.
· Visite http://www.ashtor.org/salud_seniors/salud_1_inicio.htm un estudio sobre la promoción de la salud de los seniors desarrollado por ASHTOR y el Consejo de Desarrollo Hispano gracias a un subsidio de LHIN.
Un esfuerzo mancomunado de nuestro grupo puede producir milagros. Dediquémonos a actividades positivas que conduzcan a una vida más placentera. Y aquí estamos como ASHTOR para dar una mano cuando lo necesite. SEAMOS RESPONSABLES, EN LA MEDIDA DE NUESTRAS FUERZAS, POR ESTE BIEN PRECIOSO QUE SE LLAMA “SALUD”.
Alejandro A. Morales
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